domingo, 29 de enero de 2017

Los miserables de Victor Hugo





Los miserables (título original en francés: Les misérables) es una novela del político, poeta y escritor francés Victor Hugo publicada en 1862, es considerada como una de las obras cumbres del romanticismo francés. Ambientada en la primera mitad del siglo,1832,  Los miserables es un fresco de la sociedad de una de las épocas más convulsas de la historia de Francia. Los ideales románticos de la novela se concretan en la historia de Jean Valjean, un ex-presidiario que asciende socialmente con una identidad falsa, su perseguidor, el policía Javert, y su hija “adoptiva” Cosette, que acabará enamorándose del joven revolucionario Marius, trasunto del Victor Hugo más político.

Victor Hugo logró crear un personaje inmortal en Jean Valjean, el hombre salido de la cárcel que se redime tras robar unos candelabros de plata al bondadoso obispo Monseñor Myriel y que se convertirá en un próspero empresario y en el padre de la niña huérfana que fuera maltratada por el malvado matrimonio Thénardier, que encarna la maldad humana como Myriel personifica la bondad. Junto a ellos, todo un desfile de personajes de todas las clases sociales de la Francia del siglo XIX y toda una serie de momentos históricos que se ven reflejados en la novela, como las inolvidables barricadas de París, una de las cimas épicas de la obra.

Los miserables ha sido objeto de numerosas adaptaciones teatrales, cinematográficas y televisivas, entre ellas el famoso musical del mismo nombre.


miércoles, 25 de enero de 2017

Grandes obras del romanticismo

*Título de la obra.
*Autor.
*Cronología y estilo.
*Comitente (si es que lo hubo, o si por el contrario, fue hecha motu propio por el artista)
*Tema.
*Técnica y aspectos formales: composición, color, perspectiva y volumen, luz, hieratismo o dinamismo, ethos o pathos, etc.
*Influencias.
*Función y significación.


Cuadro 1. La balsa de la Medusa. Théodore Géricault.






Cuadro 2. La libertad guiando al pueblo. Eugène Delacroix.










Cuadro 3. Mujeres de Árgel. Eugène Delacroix.




Cuadro 4. La barca de Dante. Eugène Delacroix.




Cuadro 5. La muerte de Sardanápalo. Eugène Delacroix.





Cuadro 6. La matanza de Quíos. Eugène Delacroix.




Cuadro 7. Caminante en un mar de nubes. Caspar David Friedrich.




Cuadro 8. Lluvia, vapor y velocidad. William Turner.




Cuadro 9. La catedral de Salisbury. John Constable.






Cuadro 10. Los fusilamientos del 3 de mayo de 1808. Francisco de Goya.




Todas las imágenes mostradas en este actividad proceden de la Wikipedia, public domain.

ROMANTICISMO Y ROMANTICISMO TARDÍO. FUNDAMENTOS DE ARTE II

Os dejo el enlace a los apuntes de la profesora Ana Galván autora del blog La Túnica de Cassandra.

Tema 1. El Romanticismo
Tema 2. Romanticismo tardío

El Romanticismo: caracterísicas


Goya.

APUNTE BIOGRÁFICO  

     Nació en Fuendetodos, Zaragoza; a los catorce años entró a trabajar en el taller de José Luzán, donde comenzó a copiar cuadros de otros autores. Más tarde, tras presentarse al concurso de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y marchar a Italia, regresa a España, recibiendo el encargo de pintar los frescos de la basílica del Pilar (Zaragoza). En 1773, se casa con Francisca Bayeu, hemana de dos importantes pintores de la corte, al tiempo que comenzaba su serie de dibujos sobre cartones para tapices. En 1780 con su Cristo Crucificado consigue convertirse en académico de San Fernando, hecho que le permitirá obtener trabajos para iglesias y casas como los duques de Osuna y Medinaceli. Al año siguiente es nombrado pintor de la corte junto a su cuñado, primero de Carlos III y después de Carlos IV, monarcas ambos a los que retrató con frecuencia. El espíritu liberal del pintor sirvió para que Goya cambiara su manera de percibir la vida y con ello se acercara a una mayor madurez.
En 1792, sufre una enfermedad que le deja como secuela la sordera, factor que contribuyó a aislarle y a favorecer su creación de un mundo propio repleto de pesadillas y miedos personales, que se reflejan en su obra, cada vez más tormentosa y oscura. Entre los años 1792 y 1799 realizó la serie de grabados de Los Caprichos, que reflejan muy bien lo expuesto anteriormente. Tras ellos se inició un momento verdaderamente esplendoroso para el artista: pintó los frescos de San Antonio de la Florida, La familia de Carlos IV y las dos Majas. En 1808 sufrió una nueva crisis debido a la Guerra de la Independencia, de este momento serán los cuadros del Fusilamiento del dos de Mayo, los Desastres y La Tauromaquia. Los últimos años los pasó sólo y enfermo en La Quinta del Sordo, cuyas paredes decoró con lo que se conocen como pinturas negras.


En 1823 la situación en España era insufrible para él por la represión que ejercía la monarquía, por lo que decide abandonar el país e instalarse en Francia, donde moriría en 1828. Allí pintó la lechera de Burdeos, una de las más bellas creaciones y un importante punto de referencia para el impresionismo.

Pocos artistas nos muestran tan clara imbricación entre su vida personal y social, y su evolución y maduración artística. La obra de Goya está atravesada y condicionada, en todo momento, por los acontecimientos históricos que se sucedieron a lo largo de su vida. Fue un testigo privilegiado de una época de crisis y cambios. Supo ejercer, desde la pintura, la difícil y arriesgada tarea de criticar los vicios y supersticiones de la sociedad española de su tiempo. Su talante liberal y su sensibilidad social le permitieron ir, no obstante, más allá del mero cronista, pues denunció las calamidades de la guerra o de la opresión de un modo lúcido y amargo, sin concesiones.




EL ESTILO DE GOYA
   

La factura de su pincelada es de una libertad total y dominio completo de la materia, aunque con los años tendió a ser amplia, larga, suelta y expresiva. Las texturas van desde el aspecto liso de los cartones hasta el rugoso de las pinturas negras. Dibuja con rapidez, sugiriendo por medio de trazos, o insiste en los contornos por medio de líneas marcadas. Llegó a utilizar gruesos empastes, modelando la pintura a veces con los dedos o la espátula. En sus cuadros son el color y la pasta los elementos dominantes. Pasa de los tonos suaves y luminosos de sus cartones, a obras más contrastadas con colores fuertes; en las pinturas negras su gama se redujo a ocres, negros y marrones, al no color.

Goya empleó procedimientos de composiciones diferentes desde una ordenación geométrica conforme a triángulos, cuadrados, hasta la libertad compositiva, aunque no caótica ya que siempre hay líneas rectoras en la estructura del cuadro.

Centra su atención en la figura humana y el marco ambiental le interesa menos. En sus obras percibimos la vida del pueblo, como elemento político, y la agitación de las masas. Goya representa la verdad, y no se detiene ante lo más horrible: pintó lo bello con delicadeza exquisita, pero supo también destacar lo feo, terrible y monstruos. Cultivó muchos temas: religiosos, populares, retratos,...

Su pintura pasa del idealismo de los cartones al expresionismo de las pinturas negras. Su obra abre las puertas de muchos movimientos del XIX y en parte del XX, anuncia el impresionismo (La lechera de Burdeos), el expresionismo (pinturas negras) y el surrealismo (Los Caprichos).


UNA PANORÁMICA DE SU OBRA


LOS CARTONES PARA TAPICES

Uno de los primeros encargos que recibió Goya en su carrera, fueron los cartones para que con ellos se tejieran tapices en la Real Fábrica. Estas obras son un testimonio de la vida, festejos, distracciones y hábitos del pueblo. En un primer momento no se diferencian de otros pintores, pero poco a poco comienzan a separarse y a distinguirse. Sus protagonistas son majas, niños, vendedores ambulantes, que bailan y se divierten: Merienda a la orilla del Manzanares, El Quitasol, El Pelele, etc.

Goya tuvo problemas con los tapiceros, pues el primero no comprendía que fueran cuadros sin más, sino para utilizarlos de referente en la confección de tapices, con todas las dificultades que ellos comportaba, por lo que abandonaría durante bastante tiempo la confección de los mismos. Sus temas preferidos se extraen de la naturaleza: La Vendimia, la Nevada, la Florera, etc. En estas obras encontramos a un Goya colorista y luminoso, de tonos amables y colores cálidos, fiel reflejo del optimismo vital de que caracterizaba esta época de su vida.


OBRA DE TEMATICA RELIGIOSA

  Destacan creaciones como El Cristo crucificado, que guarda gran parecido con el de Velázquez

Las pinturas para la cúpula de la Basílica del Pilar y la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid revelan la gran seguridad técnica con la que se movía el artista.
EL RETRATO Y LA HISTORIA   

Al mismo tiempo que pintaba cartones para tapices se le encargaron algunos retratos. Goya fue en este campo un pintor de habilidad excepcional a la hora de plasmar la personalidad del modelo y la situación social. Es uno de los pintores que mejor supo captar las transparencias, la ligereza de los tejidos y su volumen.

En los retratos de monarquía se muestra muy crítico. Pintó a Carlos III cazador. Hizo lo mismo con Carlos IV y su esposa. Goya está en cualquier caso lejos de la idealización y muestra la antipatía que algunos personajes le inspiraban.

En La familia de Carlos IV (1800-18001), se autorretratara el mismo, como lo hiciera Velázquez, en lo que es un claro tributo al maestro sevillano. En esta obra, de factura genial aunque de composición sencilla, la familia real es retratada como si se tratara de una instantánea fotográfica. Sobre un fondo sobre el que cuelgan dos enormes lienzos se sitúa el plano en el que aparece la familia real. La riqueza cromática de esta obra es excepcional. Al contrario que los modelos neoclásicos, aquí todo es una explosión de colores, dorados, azules y rojos de vivos contrates. La familia real aparece haciendo ostentación de su lujosa riqueza. Sin renunciar a la fidelidad de los rasgos físicos, Goya penetra en los rasgos psicológicos de los rostros de los personajes.

Los Retratos de la nobleza y a la burguesía fueron numerosos: Los Duques de Osuna y sus hijos, La condesa de Chinchón, La duquesa de Alba, La marquesa de Villafranca, etc. Las Majas son obras polémicas, pues no se sabe a quien representan, aunque algunos estudiosos sostienen que se trata de la duquesa de Alba, cosa improbable dado el estatus de esta aristócrata y las implicaciones que tenía el desnudo en aquella época.



La pintura de género histórico 

La Guerra de la Independencia fue uno de los hechos que más impactaron en Goya. La Guerra era interpretada por él como una sinrazón y se sintió traicionado, en gran medida por las ideas que defendió, puesto que Goya fue un afrancesado, defensor del pensamiento ilustrado que veía cómo los propios franceses eran incoherentes con las ideas de libertad que decían defender. 

El Coloso es una de esas obras en las que refleja la premonición de la guerra (un pueblo que huye despavorido ante la presencia de un gigante), anticipando el horror que después mostrará en las pinturas negras. Finalizada la guerra y restablecido Fernando VII en el trono, Goya debió defender su patriotismo, severamente cuestionado por su simpatía hacia los franceses. Pintó, a instancias del ayuntamiento de Madrid, los dos grandes lienzos sobre la guerra de Independencia. En ellos Goya quiso dejar constancia de lo sucedido en Madrid el dos y el tres de Mayo, en la Carga de los Mamelucos y los Fusilamientos de la Montaña del Príncipe Pío. 





LAS PINTURAS NEGRAS Y EL GRABADO


Las Pinturas negras fueron pintadas por Goya en 1819 en la casa que compró cerca del Manzanares, conocida como la Quinta del Sordo. En este momento de su vida, la sordera le había llevado a encerrarse en sí mismo creando un mundo personal, desesperanzado, sombrío y sórdido.

Los colores que emplea ahora son el negro, el marrón, los verdes muy oscuros y algún tono rojizo. El dolor y la muerte son temas predominantes. En este sentido se consideran el antecedente del Expresionismo por su recurrencia a la deformación como mecanismo de expresión.

De este momento es el Duelo a Garrotazos (la obra alude a la ignorancia del hombre empeñado en autodestruirse). El Aquelarre es una crítica a la superchería y a la irracionalidad que tanto arraigo tuvieron en España. 

En España no existía, hasta la llegada de Goya, una gran tradición en la técnica del grabado al aguafuerte. Los grabados realizados por Goya se agrupan en cuatro series: 

-Los Desastres de la Guerra: representa con crudeza las barbaries de la misma. 

-La Tauromaquia: Se interesa por la fiesta nacional, a la que era un gran aficionado. 

-Los Disparates y Los Caprichos: constituyen una dura crítica a la superstición, la maldad y a la opresión en general, siendo un claro reflejo crítico de la sociedad de su tiempo. 

Tras su exilio en Burdeos (Francia), Goya seguirá pintando. Su última obra es La lechera de Burdeos, pintura que es un punto de referencia vital para los impresionistas, por la pincelada suelta. En esta obra los colores primarios están destinados a fundirse en la retina del espectador. 





lunes, 16 de enero de 2017

San Vital de Rabena: mosaicos


"Los mosaicos de San Vital representan uno de los más bellos ejemplos de la aplicación de esta técnica milenaria. Primeramente los griegos helenísticos nos dejaron el mosaico que representa al emperador Alejandro, en la Batalla de Issos, luego los romanos llevaron el uso de la técnica a todo tipo de edificios y a todos los confines del imperio. También los primeros cristianos la utilizaron en las primitivas basílicas y finalmente, en el Imperio Bizantino, los mosaicos reinaron casi sin interrupciones hasta el siglo XV, momento en que los turcos otomanos tomaron Constantinopla en forma definitiva y se dio por terminado el Imperio Romano de Oriente. La única interrupción la constituyeron las "guerras iconoclastas", que durante los siglos VIII y IX impidieron el uso de las imágenes.
La técnica del mosaico consiste en la aplicación de pequeñas teselas de materiales varios (en especial, cerámicos o piedras) para formar motivos abstractos o concretos: geométricos, florales, animales, naturalezas muertas, paisajes y por supuesto, escenas de carácter mitológico o religioso, bíblico o evangélico, según la época, pero además, en el caso del arte cristiano, utilizando símbolos y signos. Según los estilos utilizados y la calidad de la factura, pueden encontrarse desde ejemplos sencillos hasta elaboradísimas composiciones. Son muy famosos, por ejemplo, los mosaicos del emperador Adriano en su Villa de Tívoli, o los encontrados en las sepultadas ciudades de Pompeya y Herculano. Pero también se encuentran ejemplos extraordinarios en las numerosas iglesias del Imperio Bizantino, a lo largo de todas las ciudades que integraron el imperio de Oriente. En Italia, tanto en Roma como en otras ciudades, son numerosos y muy valiosos los ejemplos de mosaicos paleocristianos que todavía pueden apreciarse, pero los más importantes, tanto por la cantidad que se concentra en ella como por la calidad, son los mosaicos de la ciudad de Rávena. Siendo una ciudad relativamente pequeña, es tal vez la que atesora la mayor cantidad de edificios religiosos con ejemplos de mosaicos: el mausoleo de Gala Placidia, las basílicas de San Apolinar Nuevo y de San Apolinar en Classe, el bautisterio de los Arrianos y el de los Ortodoxos, la iglesia de San Andrés, pero sin dudarlo la más importante de todas por el despliegue mosaístico es la basílica de San Vitale. 


La ubicación de escenas y personajes no es arbitraria, y mucho menos espontánea. Existe un verdadero programa iconográfico que despliega figuras, símbolos y escenas con un criterio definido.
Esquema de plan iconográfico.

Presbiterio, altar y ábside.





















Pueden verse revestimientos de mosaicos en casi todas las superficies: paredes, arcos, intradós, lunetas, bóvedas, cúpulas... Sin embargo, y dado que el presbiterio y el ábside (la zona que rodea el altar y la zona cóncava detrás del mismo) son lo más importantes, éstas serán las zonas jerarquizadas con la aplicación de un estricto programa iconográfico. 

En el caso del programa de imágenes, hay una secuencia que va de lo terrenal a lo divino. Las figuras de personajes que están vivos (en ese momento) se ubican más cerca de la tierra. En un plano intermedio, las figuras terrenales bíblicas que prefiguran el Nuevo Testamento o pertenecen a él. Y en las zonas más elevadas, aquellas imágenes del tema cristológico: representaciones de Cristo en diferentes modalidades.

(1) Intradós (arco de acceso):
Intradós del arco de acceso.

Arco de acceso al presbiterio.













En la clave (A) la figura de Cristo, y a ambos lados, medallones con las figuras de los apóstoles: 6 de cada lado. Al final de cada hilera hay 2 medallones con las figuras de santos locales: Gervasio y Protasio (B).
San Gervasio.

Cristo de la clave.













El Cristo de la clave (A) responde a la tipología del Cristo sirio, es decir, con cabello oscuro, largo y con barba. A la izquierda, medallón con Gervasio.

(4) En las lunetas, en la pared izquierda, "La hospitalidad de Abrahám".
Interior del presbiterio: pared izquierda y detalle de la luneta.
El mosaico está realizado en lo que se conoce como "estilo narrativo", es decir, se trata de varias escenas juntas con un mismo protagonista, en tiempos diferentes. Así a la izquierda vemos a Abrahám mientras ofrece comida a sus invitados (3 ángeles enviados por Dios). Éstos ángeles han venido a anunciar el nacimiento de su hijo Isaac, cuya madre Sarah, está asomando por la puerta, y a la derecha el momento en el que Abrahám está a punto sacrificar a su hijo Isaac por mandato divino; finalmente Dios detiene su mano. (en la escena de la luneta de enfrente se reafirma esta idea del sacrificio) El tratamiento de la escena tiende a un naturalismo primitivo: cierto volumen, algo de profundidad espacial, intención de dar volumen y ubicación espacial a los cuerpos, la mesa con perspectiva invertida. El toque de sacralidad la dan las 3 aureolas doradas y planas de los ángeles y por supuesto, la mano de Dios asomando entre las nubes.
Ángeles que portan la cruz.

Por encima de ambas lunetas, dos ángeles enfrentados portan la cruz en un medallón, a la manera de las Victorias aladas griegas en el los arcos de triunfo. La figura de la Victoria alada se ha resignificado en la simbología cristiana como ángel. A los lados de ambos ángeles, se encuentran Jeremías y Moisés. Y arriba, a los lados del balconcito, dos evangelistas y sus símbolos: San Juan con el águila a la izquierda y San Lucas con un toro, a la derecha.
San Juan.
San Lucas.



















En la luneta de enfrente, otra escena que prefigura la Redención: "El sacrificio de Abel y el de Melquisedec":
Sacrificio de Abel y de Melquisedec.

Abel como el rústico hijo de Eva, ofrece a Dios un cordero, y Melquisedec hace su sacrificio como primer  sacerdote. En medio de ambos la mesa del altar, y encima asomando entre las nubes, la mano de Dios. También aquí el estilo tiene influencias clásicas, y por lo tanto, de intenciones naturalistas. A ambos lados de esta escena se encuentran Moisés e Isaac, y arriba, a los lados del balcón, los evangelistas Mateo (con el toro) y Marcos (con el león) con sus símbolos.

(5) En la semicúpula del ábside, detrás del altar, "Cristo entronizado con ángeles y santos".
Cristo entronizado con ángeles y santos.
Aquí ya no se trata de una escena, sino de una presentación, un conjunto significativo de personajes de los cuales el más importante es Cristo entronizado en majestad (la maiestas), pero no sobre un trono sino sobre el mundo, el cosmos. Está flanqueado por dos ángeles, y en los extremos, a la derecha el obispo Ecclesius (con aureola cuadrada, ya que estaba vivo al momento de la consagración del ábside) constructor de la iglesia de San Vitale, que entrega a Cristo una maqueta de la misma como símbolo de su sacralidad. Y a la izquierda, el mismo San Vitale que entrega a Cristo un manto, a la vez que recibe de ÉL la corona que simboliza el martirio. En la otra mano, Cristo lleva el libro de los sellos cerrado, ya que será abierto en el Apocalipsis (la 2ª venida). Debajo del mundo, surgen los cuatro ríos como símbolo del Paraíso terrenal.
Se trata de un conjunto más hierático, más solemne y de mayor espiritualidad que los anteriores, y por lo tanto más alejado del naturalismo. La tipología del Cristo está a medio camino entre el clasicismo y el estilo orientalizante, ya que aparece como un joven sin barba pero de cabello oscuro como el Cristo sirio. En la base, algunos rudimentos de paisaje como son el césped y las flores. Enfatizando el sentido sagrado, el fondo que hace las veces de cielo, es de oro, con el sentido irreal y simbólico que le da el brillo dorado.
Bóveda del presbiterio con el Cordero Mïstico.
Como techo del presbiterio y sobre la tumba del santo y el altar (el lugar más importante de la iglesia), se encuentra la bóveda cuatripartita (2) que tiene, como motivo central, el Cordero Místico, Cristo representado como el cordero del sacrificio.
El Cordero Místico. Detalle.
Sobre un fondo azul profundo con estrellas, el cordero realizado en estilo naturalista (volumen, sombreado, ubicación espacial) es Cristo, por eso la aureola de oro que señala su sacralidad. El aro que lo encierra, a la manera de los medallones clásicos, está formado por guirnaldas con hojas y frutos, símbolos de la vida.
En cada uno de los paños de la bóveda, un ángel eleva sus brazos hacia el cordero místico, mientras apoya sus pies en la esfera celeste. Como fondo, mosaicos verdeazulados en dos de los paños, y dorados en los otros dos, con formas florales y vegetales. Ésa bóveda simboliza el Cielo, no como espacio físico sino como concepto religioso y espiritual.

En las paredes ubicadas a ambos lados del altar (3), se encuentran los que son, tal vez, los frisos de mosaicos más famosos de toda Rávena: los que representan al Emperador Justiniano con su séquito y la emperatriz Teodora con el suyo.


Emperador Justiniano y su séquito.
Emperatriz Teodora y su séquito.



Capitel bizantino en San Vitale.

La riqueza de los mosaicos llenos de colorido y embellecidos por el oro, se complementa con los revestimientos de mármol, las decoraciones estucadas y los originales capiteles.

El arte bizantino creó un tipo de capitel muy diferente a los heredados de la arquitectura griega, los órdenes dórico, jónico y corintio y sus variaciones latinas. El arte paleocristiano reutilizó dichos modelos, ya que no hubo verdadera creación de un estilo arquitectónico hasta la llegada del Arte Románico, en el siglo XI. Sin embargo, los capiteles bizantinos marcan una inflexión original en cuanto a las formas. La superficie está horadada, perforada, logrando el efecto de "calado". 

En cuanto a los revestimientos de mármol, éstos cubren las superficies que no están decoradas con mosaicos, y contribuyen a magnificar el brillo y el esplendor de todo el espacio interior. "

(http://blogdefrine.blogspot.com.es/2011/08/el-oro-de-bizancio-en-italia.html)