domingo, 11 de junio de 2017

Especial Picasso

El periodico el Mundo realizó un especial sobre la figura del emblemático pintor malagueño. Podéis consultar en el siguiente enlace el especial sobre Picasso

viernes, 2 de junio de 2017

Apuntes años 60-70

Rothko

En el breve manifiesto de 1943, firmado por Rothko y Adolph Gottlieb, se puede leer: "Una idea muy extendida entre los pintores es que no importa lo que pintes, siempre y cuando esté bien hecho. Ésta es la esencia del academicismo. No existe la buena pintura acerca de nada... El tema es crucial, pero sólo es válido cuando es trágico y atemporal. Es por esto por lo que profesamos una afinidad espiritual con el arte primitivo y arcaico."
Rothko llegó también a los "campos de color" después de muchos años de explorar distintas posibilidades de figuración. Sus pinturas de los años treinta son todavía una serie de desnudos, retratos y viñetas de la vida urbana de tintes hopperianos. Diez años después, la "escena americana" desaparece para dar lugar a los temas mitológicos y religiosos que serían el primer signo de una preocupación que lo acompañaría toda la vida. A la par vendría el descubrimiento colectivo de las bondades del surrealismo que, en ese momento, antes de la invención del "expresionismo abstracto", se expresaba aún como desfiguración; él mismo lo explicaba así: "Hubo un tiempo en el que ninguno de nosotros podíamos usar la figura sin mutilarla." Hasta matarla, hasta abolir prácticamente todo excepto el color.
En Rothko, la abstracción no es un estilo por explorar, es una manera de devolver a la pintura su antiguo sentido de asombro y temor que, para él, perdió con el Renacimiento: "Sin monstruos y sin dioses, el arte no puede representar nuestro drama; los momentos más profundos del arte expresan esta frustración", solía decir. La frustración, en su caso, es real y descansa en el centro de su obra: él pensaba que el vocabulario figurativo que le había sido heredado no podía ya desprenderse de sus asociaciones con "lo probable y lo familiar" y, por lo tanto, era incapaz de transmitir la realidad inefable que él anhelaba hacer visible. La abstracción, libre de tales constricciones, era entonces el vehículo adecuado. Sin embargo, cada vez que podía rechazaba su condición de pintor abstracto. Cuando en una entrevista al final de los años cincuenta, el crítico de arte Seldon Rodman lo describió como "el maestro de las armonías y las relaciones cromáticas a escala monumental", el pintor le respondió: "Sólo estoy interesado en expresar las emociones humanas más elementales: tragedia, éxtasis, perdición... ¡Y si piensas que se manifiestan sólo como relaciones de color, entonces no has entendido nada!" Rothko, desde luego, no era entonces el primer (ni el último) pintor en atribuir al arte la capacidad de revelar un nuevo orden de experiencia. Pensemos simplemente en Kandinsky, su compatriota y, de alguna manera, maestro, para quien el arte y la religión eran la misma cosa: ambos capaces de provocar estados exaltados y epifanías del espíritu. 
El sueño de Rothko era "destruir la ilusión y revelar la verdad", verdad de la cual él era, desde luego, portador: "Puedo hablar con los espíritus del más allá", cuentan que dijo alguna vez. Y de alguna manera lo hacía: Rothko mantuvo a lo largo de su vida un diálogo constante con la tradición. Su deseo de expresar las emociones recuerda el de tantos pintores del pasado, como Nicolas Poussin, que proclamaba su deseo de "pintar las pasiones". En 1715, el teórico Jonathan Richardson, en su Ensayo sobre la teoría de la pintura, apuntaba: "Si el asunto es grave, melancólico o terrible, el tono general del colorido deberá inclinarse al pardo, negro o rojo, colores sombríos; pero será alegre y placentero en asuntos de dicha y triunfo." A la luz de estas palabras, la obra entera de Rothko escapa de las aspiraciones evangélicas de su autor para insertarse en la mundana historia del arte. Cabe decir que, como observó el crítico Clement Greenberg, los expresionistas abstractos tienen de expresionistas sólo el nombre: su verdadero origen debe buscarse en la pintura francesa, de la que tomaron "la vívida noción del gran arte y de la dirección general hacia la cual éste debía dirigirse en su tiempo". Mientras Pollock elegía el camino de la acción y los grandes gestos, Rothko emprendía un viaje mucho más silencioso. La plenitud de la superficie pictórica, lección aprendida del impresionismo, está presente en ambos, pero en Rothko tiene siempre un carácter ambiguo: sus pinturas pueden ser tan imponentes como las de Pollock, pero en ellas anida el propósito contrario: la plenitud se alcanza a través del vacío. Son, como los paisajes "sublimes" del romanticismo, etéreas y sólidas al mismo tiempo.
En sus mejores momentos, los estratos de su pintura dejan de ser formas para convertirse en vehículos de sensaciones cromáticas, tratados exquisitamente para generar una "luz interna", como la llamaba Rothko, que recuerda el luminismo de Rembrandt y Turner, a los que él tanto admiró. Hacia el final de su vida, sin embargo, su paleta se oscureció hasta extinguir aquella luz. Prácticamente monocromáticos, los cuadros de esta época parecen el producto de una creciente depresión que anticipa el suicidio de su autor en 1970. Pero también irradian la dolorosa claridad de un verdadero "estilo tardío", como la que encontramos en las últimas obras de Tiziano o el mismo Rembrandt. Después de todo, decía Rothko, "el arte es una aventura hacia un mundo desconocido, que sólo pueden explorar quienes estén dispuestos a correr el riesgo".




jueves, 1 de junio de 2017

Francis Bacon



La forma en que Bacon retrató al cuerpo humano se origina en el trauma que le ocasionó la guerra y las consecuencias psicológicas de esta, además de su propia interioridad: fue expulsado de su casa a los 16 años al manifestar su homosexualidad y tendía fuertemente hacia la autodestrucción. Sus primeros éxitos datan de 1944, cuando realiza el tríptico Tres estudios de figuras junto a una crucifixión, considerada una de las obras clave de la pintura contemporánea. Justamente nace con esta obra su predilección por el tríptico, formato que le dio un sello personal y donde se acerca al motivo desde distintos ángulos pero siempre manteniendo la unidad de la obra, generando una sensación de ambiguedad sobre el objeto, en especial en los retratos.

En 1949 comienza su serie de versiones sobre el Retrato de Inocencio X de Velázquez (arriba), un momento clave en su obra y donde se reúnen las ideas pictóricas sobre la angustia y la expresión atormentada de sus personajes que luego desarrollaría con profusión, como el gusto de presentar los rostros de manera borrosa, a la manera de una pesadilla. Influenciado por el noruego Edvard Munch, es en las décadas del 50′ y 60′ que Bacon logra repercusión en los círculos del arte, siendo adquiridas por importantes museos.
Otro momento clave en su carrera fue el encuentro con George Dyer en 1964, a quien sorprendió robando en su taller y que luego se transformaría en su amante, en una relación tormentosa que le provocó una estimulación creativa notable, con gran cantidad de pinturas, entre ellas varios retratos de Dyer. Este terminó suicidándose con barbitúricos en 1971.



Francis Bacon Guggenheim Bilbao 10


Documental realizado por "La Sala" que se centra en la figura de Francis Bacon y la exposición retrospectiva del museo Guggenheim de Bilbao. Aquí os dejo un  adelanto

Podéis consultar la página oficial del pintar pinchando en el siguiente enlace aquí

EXPRESIONISMO ABSTRACTO





También podéis ver el documental de "La Sala" en el siguiente enlace: Expresionismo abstracto en el Gugenheim

Expresionismo abstracto







Animación homenaje a Jackson Pollock



Saludos! Reedito esta entrada para repasar la figura de Pollock

He encontrado este curioso corto de animación que tiene como personaje protagonista a Jackson Pollock mejor representante del expresionismo abstracto y del "action painting".
Espero que os guste.


Para obtener información muy sintética e interesante del movimiento artístico y del pintor podéis ver el siguiente video explicativo.