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martes, 14 de diciembre de 2021

Fundamentos del Arte II. Características generales del Impresionismo.

IMPRESIONISMO


Denominamos Impresionismo al movimiento pictórico que surge en París en el último cuarto del siglo XIX. Nace como una evolución del Realismo y de la Escuela paisajística francesa del siglo XIX. Se aplica no sólo a la pintura sino también a la música y a la literatura. 
Podemos definirlo como un estilo que tiende a captar más la impresión sobre el ánimo que la copia de la realidad. Es más sensual e inmediato que intelectual.
Cronológicamente, el Impresionismo se fragua hacia la década de 1860 hasta 1880, pero la primera exposición del grupo impresionista fue en el año 1874 en el estudio fotográfico de Nadar en París. 
Los impresionistas consiguieron cambiar la visión del mundo, nos ofrecen una nueva visión de la realidad.
El nombre de Impresionismo procede de un cuadro de Monet titulado Impresión, sol naciente. En los primeros momentos se utilizaba el término impresionismo con carácter despectivo. Se asociaba con la idea de lo temporal, lo efímero, lo llamado a desaparecer (sol, luna, agua…). Podemos considerarla una tendencia pictórica más aristotélica que neoplatónica ya que busca más la imitación de la realidad que la creación.


El Impresionismo no es una escuela, ni un grupo que se uniera en torno a un manifiesto o programa concreto. Ningún interés de tipo ideológico o político unía a los impresionistas. No tenían un programa concreto aunque coincidían en:
*Su aversión por el arte académico.
*Desinterés total por el “tema”.
*Preferencia por el paisaje. 
*Trabajo al aire libre: plein air


Es el encuentro de varios artistas con unas actitudes y preocupaciones comunes. Trabajan los mismos asuntos, dentro de una tendencia realista, pero cada uno con su propio estilo.
Las pinturas impresionistas presentan un aspecto inacabado, lleno de soltura y aparente improvisación, más sensual e inmediato que intelectual.
No buscan representar temas transcendentales, espirituales o apasionantes como los románticos. Se centran en motivos de la vida burguesa: la ciudad, la noche, las excursiones campestres, los cafés, los teatros…
El Impresionismo refleja las transformaciones sociales y filosóficas de la sociedad de la época: por un lado, el florecimiento de la burguesía, por otro, la llegada del positivismo. La burguesía, como nuevo fenómeno social, trae sus propios usos y costumbres; unos afectan al campo, que deja de ser lugar de trabajo para convertirse en lugar de ocio: las excursiones campestres. Es el mundo retratado por Monet y Renoir.
La ciudad, por el contrario, se convierte en nuevo espacio para la nueva clase social: aparecen losflanneurs, paseantes ociosos que se lucen y asisten a conciertos en las calles y jardines de París. También cobra relevancia la noche y sus habitantes, los locales nocturnos, el paseo, las cantantes de cabaret, el ballet, los cafés y sus tertulias. 
Es un mundo fascinante, del cual los impresionistas extraen sus temas: en especial Degas o el postimpresionista Toulouse-Lautrec. Porque para ellos se han terminado los temas grandiosos del pasado. Para los impresionistas, por influencia del positivismo, cualquier objeto natural, visible, afectado por la luz y el color, es susceptible de ser representado artísticamente. El cuadro impresionista se vuelca pues en los paisajes, las regatas, las reuniones domingueras, etc.


La pintura impresionista se caracteriza, en líneas generales por:
*Captar el instante.
*La luz es la protagonista: los objetos sólo se ven en la medida en que la luz incide sobre ellos. La luz y sus efectos cambiantes son los verdaderos temas del cuadro. Un mismo tema es pintado repetidas veces a diferentes horas del día. Las formas y los objetos cambian en función de la intensidad de la luz. El cuadro es simplemente un efecto de luz.
*Coloración de las sombras: Desaparecen los contrastes de claroscuro, y el dibujo se extingue o se reduce. No utilizan prácticamente ni el blanco ni el negro porque no existen en la naturaleza. Emplean tonos puros, usan solo colores complementarios para indicar sombras.
*Pincelada suelta: prefieren la mancha pastosa y gruesa. Utilizan toques yuxtapuestos de colores para producir un efecto a cierta distancia. Generalmente no hay un dibujo que proceda al cuadro.
*Nueva valoración del espacio: se consigue con ángulos y encuadres mucho más atrevidos, Las figuras, a veces, no ocupan “el centro” del cuadro y están cortadas por los bordes del cuadro: se trata de un modo de ver próximo al del la fotografía. Suelen aparecer grandes diagonales.


En un principio, los impresionistas no tuvieron la apreciación del público. Pero pronto contaron con dos fuerzas sociales emergentes: la crítica de arte, que se encargará de encauzar el gusto del público; y los marchantes, los vendedores de arte, que colocan sus cuadros en las mejores colecciones del país. Las tertulias, los Salones extra-oficiales y el propio escándalo se convirtieron en vehículos propagandísticos del nuevo estilo. Al principio, la crítica de arte les acusaba de atacar las buenas costumbres artísticas, que no respetaban a los maestros, que sus pinturas no tenían “tema”, que les faltaba dibujo y que dejaban las obras sin terminar.


El Impresionismo cuenta con varias influencias en su configuración:
*los paisajistas del Realismo francés del siglo XIX (Escuela de Barbizon).
*el romántico inglés Turner.
*las referencias, especialmente de color y composición, del Siglo de Oro español (Velázquez sobre todo). También Goya con la lechera de Burdeos.
*las estampas japonesas, muy de moda en la época.
*el surgimiento de la fotografía. No está claro si la espontaneidad de la captación del momento la aprende el Impresionismo de la fotografía o, más bien, ésta es la alumna de aquél.

El resultado es una pintura amable, hedonista, alegre, frecuentemente de paisaje, llena de luz y color, con pinceladas muy cortas que a veces dejan entrever el blanco del lienzo. No son cuadros grandes puesto que responden a encargos privados. Están alejados de cualquier compromiso social (casi todos los impresionistas se fueron de vacaciones al campo o a Inglaterra durante la represión de los movimientos obreros de la década de 1880) y no tardaron en ser refrendados por una amplia aceptación social, de esta burguesía que se veía retratada en los lienzos impresionistas.


El Impresionismo ha sido uno de los movimientos pictóricos más valorados en toda la historia del arte. Algunas pinturas impresionistas han alcanzado precios estratosféricos en las subastas internacionales de arte y las exposiciones de sus obras suelen atraer a miles de espectadores. Ha sido clave en el desarrollo del arte posterior, especialmente del postimpresionismo y las vanguardias.
Los impresionistas se agruparon en torno a la figura de ÉDUARD MANET, el llamado “padre de los Impresionistas”, un gran artista incomprendido. Es el eslabón entre el Realismo y el Impresionismo pero no es plenamente impresionista. Los principales representantes de este movimiento pictórico son Monet, Renoir, Degas, Pizarro (de origen español), Sisley (de origen inglés), Berthe Morisot, Mary Cassat, etc.


Fundamentos del Arte II. Impresionismo.






El máximo interés de los impresionistas es la luz, pintar la luz y cómo ésta se refleja en los objetos. Lo que se pinta es el instante fugaz, porque la luz natural cambia constantemente. Para ello se recurre, aunque no siempre, al empleo de colores puros, confiando en que sea el ojo del espectador el que los mezcle, aplicando así la teoría de los colores recientemente planteada
La luz obliga a los impresionistas a salir a la calle, al campo, al mar, a pintar al aire libre (plenairismo), abandonando el estudio. Por eso en un catálogo general de estos artistas predominaria de forma absoluta el paisajismo. Habitualmente emplean una pincelada suelta y gruesa, con colores aplicados tal cual salen del bote de pintura, y rehuyen los claroscuros. Y como les interesa la fugacidad de las cosas, a veces las pintan varias veces (serialismo) para dejarnos una crónica de cómo la luz va cambiándolas constantemente.

Listado de obras y autores:

Manet (1832-1883)
Se sitúa a caballo entre el realismo y el Impresionismo. Muchos han clasificado su estilo como naturalista porque se basa en la observación de la realidad y su plasmación sin alteración alguna. Representa la vida tal cual, sin adorno ni metáfora. Por ello sus obras suscitan escándalos y polémicas
Obras: 
Desayuno en la hierba, 1863
Olimpia, 1863
Retrato Emile Zola, 1866
Bar Folies- Bergère, 1881-82

Monet (1840-1926)
Su máxima preocupación es plasmar la vibración cromático-lumínica en sus lienzos. La luz engendra el color y la forma. Sus temas preferidos son las marinas, las escenas fluviales y los paisajes. 
Obras:
Impresión, sol naciente., 1873
Estación de San Lázaro, 1877
La Catedral de Ruen, 1893
El Parlamento inglés, 1909
Nenúfares (serie) 1919-1923

Degas (1834-1917)
Es un impresionista más de la forma que del color. Es un hábil dibujante, le preocupó captar el movimiento con fidelidad, de ahí que desarrollara temas como las bailarinas y las carreras de caballos.
Obras: 

La clase de danza. 1874
Bebedores de absenta, 1876
Carreras, 

Renoir
En sus creaciones muestra la alegría de vivir, incluso cuando los protagonistas son trabajadores. Siempre son personajes que se divierten, en una naturaleza agradable. Trató temas de flores, escenas dulces de niños y mujeres y sobre todo el desnudo femenino
Obras: 
Moulin de la Galette, 1876
El almuerzo de los barqueros, 1880-81

Otros pintores del impresionismo: Sisley, Pisarro

Tan fiel como Monet a la técnica del Impresionismo se mantuvo Sisley (1839-1899), que fue exclusivamente un pintor paisajista y será Pisarro (1830- 1903), quien lleve hasta las últimas consecuencias el estudio de la luz y el color llegando al post-impresionismo y al puntillismo.

Los autores impresionistas no tenían conciencia de grupo, aunque todos reivindican la libertad a la hora de seleccionar el motivo pictórico, cada uno plasmará lo que ve. Es un arte íntimo arraigado en el sentimiento de la originalidad individual, que se inicia con las vivencias personales y con las experiencias en soledad.

A principios de 1880 estas diferencias estilísticas y las cuestiones personales comenzaron a agudizarse y el Impresionismo como movimiento de vanguardia acabó diluyéndose. De sus cenizas comenzaron a gestarse las propuestas de otros artistas que darán lugar al post-impresionismo y al neoimpresionismo.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Camille Claudel: todo en contra

Fundamentos del Arte II. Escultura del s.XIX.

A. Rodin (1840-1917)


Escultor francés que dotaba a su trabajo de gran fuerza psicológica, expresada a través del modelado y la textura. En el arte de Rodin se funden una técnica impresionista, que con la rugosidad de las superficies y la multiplicación de planos obtiene efectos de luz, la profundidad vital y la fuerza colosal que anima las figuras. Se le considera uno de los escultores más importantes del siglo XIX y principios del XX. Estudió arte en una escuela pública para artesanos y por su cuenta en el Louvre, ya que no fue admitido en la École des Beaux-Arts. Durante muchos años trabajó para otros escultores, incluido Ernest Carrier-Belleuse. Rodin colaboró, a principios de la década de 1870 en la realización de una escultura arquitectónica para la Bolsa de Bruselas. En 1875, viajó a Italia, donde se sintió atraído por el tratamiento del movimiento y la acción muscular en las obras de los escultores del renacimiento, Donatello y Miguel Ángel (el fuerte impacto de la terribilitá de Miguel Angel se aprecia en toda su obra). Para Rodin, la belleza en el arte consistía en una representación fidedigna del estado interior, y para lograr este fin a menudo distorsionaba sutilmente la anatomía.

LAS PUERTAS DEL INFIERNO (1880-1917
La puerta representaba principalmente escenas del Infierno, la primera parte de la Divina Comedia de Dante. Aunque Rodin no completó las Puertas , creó modelos y estudios de muchos de sus componentes escultóricos, siendo todos ellos aclamados como obras independientes.

Su escultura, en bronce y mármol, se divide en dos estilos. El estilo más característico revela una dureza deliberada en la forma y un laborioso modelado de la textura, el otro está marcado por una superficie pulida y la delicadeza de la forma. Rodin produjo algunas esculturas importantes entre 1858 y 1875, incluyendo entre ellas especialmente Hombre con la nariz rota. Sin embargo, su reconocimiento llegó en 1877 con la exhibición en el Salón de su desnudo masculino La era de bronce. Este trabajo levantó controversia dado su extremado realismo y provocó la acusación de que Rodin había hecho moldes de yeso a partir de modelos vivos. La exhibición en 1880 de su desnudo San Juan Bautista, que resaltaba las cualidades humanas del sujeto, acrecentó la reputación de Rodin. El mismo año comenzó a trabajar en las Puertas del infierno, una puerta de bronce esculpido para el Museo de las Artes Decorativas de París. La puerta representaba principalmente escenas del Infierno, la primera parte de la Divina Comedia de Dante. Aunque Rodin no completó las Puertas del infierno, creó modelos y estudios de muchos de sus componentes escultóricos, siendo todos ellos aclamados como obras independientes. Entre estos trabajos se encuentran El beso (su famosa escultura El Beso, Elaborada entre 1886 y 1890, la escultura corresponde al momento en que Rodin trabaja junto con Camille Claudell). Esta experiencia de una relación en la que el goce de la unión física se unía a una camaradería de tipo espiritual, posiblemente contribuyó a un cambio en su concepción del amor que es evidente en las obras del período. Del amor culpable manifiesto en los grupos de Las Puertas del Infierno, donde las parejas se unen en la maldición del pecado compartido, se pasa a una representación visual del amor en la que una fuerza interna une en audaces enlaces y abrazos a seres que así manifiestan la expansión de su energía vital, de la felicidad compartida. Esta desmitificación y la representación del amor como parte del comportamiento de todo ser humano provocó una fuerte reacción en sus contemporáneos que juzgaron como crudamente realista e impúdica a El Beso (escena aceptada y gozada siempre que se diera un contexto mítico o literario). En este sentido, Rodin habría operado una especie de democratización de la sensualidad erótica. No obstante, la obra gozó de notable aceptación popular. Supone a un tiempo la apoteosis de la belleza y el movimiento, con la multiplicación de planos y la suave ondulación de la superficie), Ugolino, El pensador , Adán y Eva.
Su estilo deriva en plena madurez hacia las formas simbólicas, como en La catedral, reducida a dos manos en posición orante en la que las formas sugieren dimensiones que desbordan sus límites visibles o La mano de Dios, en la que de una etérea nube de mármol brota un cuerpo humano. Estas versiones intelectuales de los temas se desenvuelven en un plano de superación de lo sensible, similar al que acomete Cézanne en pintura. En 1886 terminó Los burgueses de Calais. Rodin también produjo numerosos retratos en los que se revelan los estados emocionales de los sujetos. Entre ellos, cuadros de cuerpo entero de los escritores franceses Honoré de Balzac y Victor Hugo, así como del pintor Jules Bastien-Lepage, también hizo bustos de los artistas franceses Jules Dalou, Carrier-Belleuse y Pierre Puvis de Chavannes. Murió en Meudon, cerca de París, el 17 de noviembre de 1917. Una parte de su obra puede verse en el Musée Rodin, de París.
La obra de François Auguste René Rodin marca, a la par del Impresionismo en pintura, el nacimiento de la escultura contemporánea, aunque su figura desborda los límites de ese movimiento para convertirse en uno de los escultores más grandes de todos lo tiempos. Podemos concluir, por tanto, que el lenguaje escultórico del siglo XX tiene su punto de partida en este extraordinario creador.





August Rodin: Obras

Comentarios: Los burgueses de Calais

miércoles, 27 de octubre de 2021

Fundamentos del arte I. Decoración del Partenon

Esculturas del Partenón (Fidias, siglo V a.c.)

La mayor parte de la obra escultórica de Fidias no ha llegado a nuestros días por tratarse de estatuas criselefantinas (de oro y marfil) como el Zeus de Olimpia o la Atenea Parthenos. Sin pruebas que lo demuestren se le han atribuido las esculturas del Partenón ya que sabemos que actuó como director de las obras de remodelación de la acrópolis cumpliendo un encargo de Pericles. Es sin embargo evidente que la magnitud del proyecto hace inviable que la escultura del templo hubiera sido realizada por una sola persona. Hay que pensar por tanto en la intervención de un taller con varios maestros actuando bajo la dirección de Fidias el cual quizá habría ejecutado alguna de las obras. En todo caso, el espíritu clasicista de Fidias y algunos rasgos de su estilo, como  los "paños mojados", impregnan todo el conjunto.
Aunque ya hacia el año 460, bajo el gobierno de Cimón, tenemos noticias de  la actividad de Fidias, en concreto la ejecución de la monumental Atenea Prómachos, su gran hora llega cuando Pericles lo nombra epískopos de las  obras de la Acrópolis. El partenón albergará la estatua criselefantina de la diosa Atenea, asombro  de la Hélade, y que dio lugar a una tradición de esculturas con esta  técnica. Su coste ascendió a 700 talentos, el equivalente a lo que costaría  una flota de 230 trirremes; era –por otra parte– una forma de atesorar la  riqueza (al modo de los tesoros de las iglesias medievales). Sostenía en su  mano derecha la figura alada de una Victoria (todo el programa edilicio de  Pericles está enfocado en una doble dirección: cantar la Victoria contra el  bárbaro persa y celebrar al demos ático). En el anverso de su gran escudo se representa una Amazonomaquia, en su  reverso una Centauromaquia, y en los bordes de sus sandalias una  Gigantomaquia, variaciones sobre un mismo tema: el conflicto entre la  sophrosyne (inteligencia, prudencia, mesura) y la hibrys (soberbia,  desmesura, orgullo), entre civilización y barbarie. Este será también el leit motiv de las esculturas que decoraban el exterior del templo. La  estatua fue presentada en el año 438, con ocasión de las fiestas Panatenaicas; ese mismo año fue inaugurado el templo, que debía estar  completo hasta el techado.

El programa escultórico del Partenón  (15 años de duración: 447-42 ).

Frontones: (438-32) Conocidos por las  descripciones de Pausanias y los dibujos que John Carrey realizó en 1674, hoy se conservan escasos y mutilados restos (British Museum) algunos de los cuales han sido atribuidos al propio Fidias. A partir de estos testimonios se  puede intentar una reconstrucción del tema y la composición de estas partes del templo. En el frontón occidental se representaba la disputa entre Atenea y Poseidón por el dominio del Atica  (De  izquierda a derecha: Ilissos (?), Cécrops y su familia, carro de Atenea,  Atenea, Poseidón, carro de Poseidón, Familia de Erechteo, (?) y en el oriental el milagroso nacimiento de la diosa, surgida de la cabeza de Zeus. (De izquierda a derecha  encontramos las siguientes figuras: Cuadriga de Helios, Dionisos, Demeter y  Coré, Artemisa, Hera y su sirviente Iris, Hermes, Zeus, Atenea coronada por  una Niké, Poseidón, Apolo, Hestia, Dione y Afrodita (?), carro de Selene. Importante la inclusión de los carros “cósmicos” ya que suponen una novedad  frente a las típicas figuras acostadas de los vértices del frontón).
Metopas: Originalmente eran 92 aunque sólo han llegado a nuestros días 19 repartidas entre el Museo Británico y el propio templo. Se realizaron entre 447 y 442. 
Occidentales: Amazonomaquia, alternándose una metopa con una amazona  victoriosa con otra donde el vencedor es el griego. Orientales: Gigantomaquia. Norte: Escenas de la destrucción de Troya Sur: Centauromaquia. Es la serie mejor conservada. Desde el punto de vista estilístico, se puede decir que es una síntesis de  las corrientes que circularon durante el siglo V. Se ha observado que si las  metopas se hubieran encontrado separadamente y descontextualizadas, se  podrían haber datado, partiendo únicamente de datos estilísticos, entre 460  y 430. De hecho, en algunas se detecta el estilo severo, o incluso  la “mano” de Mirón, mientras que otras parecen delatar la intervención del  propio Fidias (S. I) . La mayoría de las conservadas pertenecen a la serie de la  Centauromaquia (la batalla entre los lapitas y los Centauros) entendida como una alegoría de la lucha entre griegos y persas, una victoria de la razón contra la fuerza, del orden frente al caos. En su elaboración se han distinguido tres manos: una probablemente del propio Fidias, otra de su discípulo Alcámenes y otra del llamado "maestro barroco del Partenón".
Friso: (444-32) Es la novedad más espectacular del Partenón ya que hasta su construcción, en ningún templo griego se había decorado con escultura el muro exterior de la naos. El tema representado es la procesión de las Panateneas que cada cuatro años se dirigía a la Acrópolis para hacer entrega a la diosa Atenea del peplo que las arréforashabían bordado para ella. El friso arranca desde el ángulo sudoeste en dos direcciones: hacia un lado el cortejo de las Panateneas y hacia el otro el de los jinetes. Ambos confluyen en la fachada oriental donde se encuentra la asamblea de dioses. Son en total más de 150 metros de friso de 1'02 mts. de alto que en la actualidad se encuentra repartido entre el Museo de la Acrópolis, el Museo Británico y el Louvre parisino. A pesar de haberse escogido un tema de la vida real y cotidiana (frente a la costumbre griega de recurrir a la mitología como metáfora de la realidad), el tratamiento de la obra no tiene nada de costumbrista. No son seres concretos los que allí se representan sino arquetipos, no es la procesión de un año determinado sino cualquiera de ellas, son seres intemporales, eternos, es, como decía Goethe, "un instante que dura toda la eternidad". [“el arte griego huía del caso concreto, de la persona individualizada, del momento preciso. Evitaba el  tiempo, el espacio y el sujeto. Era un símbolo. Para el romano era una  página de la Historia” García y Bellido]

Se lo ha calificado como “el más largo y solemne relieve votivo de la  historia” (L. Beschi). Representa, en un bajorrelieve de apenas 5 cm. de profundidad., la  procesión de las Fiestas Panatenaicas, a finales de verano, coincidiendo con  el cumpleaños de la diosa. Cada cuatro años, además, había una serie de  certámenes atléticos y ecuestres, además de la ofrenda de un nuevo peplo a  Atenea. la procesión de jinetes, carros, músicos, oferentes y animales que  serían inmolados avanzaba hasta la Acrópolis. 
 La procesión comenzaba en el friso oeste (Preparativos), para luego  dividirse en dos ramas, que caminaban por los frisos norte y sur. Allí se ven  los caballeros y los carros; ya casi llegando a la zona este, se agolpan las  figuras de los ancianos, los oferentes y los animales. En el friso este la  procesión finaliza: allí se encuentran los dioses, repartidos en dos grupos  de seis -a la derecha Atenea, Hefastos, Poseidón, Apolo, Artemis y Afrodita  con Eros; a la izquierda Zeus y Hera (acompañada de su mensajera Iris) Ares,  Deméter, Dionisos y Hermes junto a los dioses un posible grupo de héroes. Algo más allá las muchachas atenienses que avanzan. Entre los dos grupos de  dioses una muchacha y un niño portan el peplo.  Aunque la unidad estilística es mayor que en las metopas, los expertos (B.  Schweitzer, Alla ricerca di Fidia), detectan hasta cincuenta maestros con  sus respectivos talleres, existiendo, por lo tanto, una yuxtaposición de  estilos, aunque todo ello sabiamente coordinado por las directrices de Fidias. Lo más importante es la novedad del tema, con la participación democrática y  comunal de la polis en la fiesta de la diosa. John Boardman (The Parthenon and  its sculptures, Londres, 1975, apunta la posibilidad de que los 192 jinetes,  aurigas y hoplitas representen a los 192 héroes atenienses muertos en la  batalla de Maratón] .
Se ha dicho que este friso, situado a 12 metros de altura, sería de  dificultosa visión, ya que lo taparía el perístilo, por no hablar de la  escasa luz. Sin embargo, se ha demostrado en los últimos tiempos que un  espectador situado a unos 18 metros de los muros de la cella, podría verlo perfectamente; la brillante luz de Grecia compensaría la falta de luz  directa. Fidias, además, realizó correcciones ópticas, haciendo la parte  superior de las figuras en un relieve más pronunciado, previendo el punto de  vista del espectador.   
 El friso del Partenón es la obra maestra de la escultura griega, y la que  cautivó, desde que en el siglo XVIII comenzó a recuperarse el legado  fidíaco, la estética europea; en él pensaba Winckelmann cuando hablaba de  “la noble sencillez y la serena grandeza” del arte griego; en él se inspiró  Keats para su Odeon a Grecian Urn (“a  thing of beauty is a joy for ever”).

Estilo: En la composición dominan las verticales y un ritmo pausado que sólo se anima ligeramente en el cortejo de los jinetes. Aparecen recursos de variatio para romper la monotonía de la procesión sin destruir su unidad. La muchachas avanzan en fila pero sutiles variaciones en la postura y en el plegado de sus vestidos animan el conjunto. A pesar de la escasa profundidad real del bajorrelieve (5 cm), los artistas han conseguido plenamente la sensación de tercera dimensión por medio de composiciones en diagonal (asamblea de dioses), escorzos, y una adecuada disposición de las figuras. La técnica de los “paños mojados” que se pegan al cuerpo y dejan traslucir la anatomía aparece en la mayoría de las figuras y es la principal aportación estilística de Fidias.
La conquista del clasicismo, proclamada por la obra de Fidias en la  Acrópolis, debió parecer de tal envergadura que creó una especie de vacío a su alrededor. La visión formal de Fidias, la nitidez y autoridad de su  lenguaje debieron ser reconocidas inmediatamente como definitivas existiendo la sensación de que se había llegado al punto final del  camino y de que todo estaba ya dicho, como sucedió en el Renacimiento tras  Leonardo, Miguel Angel o Ticiano.

 (Fuente: epapontevedra.com)

viernes, 22 de octubre de 2021

Art Nouveau. Bruselas y Francia

Victor Horta (1861-1947) Es uno de los arquitectos más representativos del “art nouveau”. Fue uno de los primeros en utilizar el hierro como elemento decorativo. Los elementos estructurales se curvan como tallos vegetales y ondas marinas. Utilizando este material como base estructural y decorativa los elementos sustentantes siempre tienen esa doble funcionalidad, constructiva y poética. Casa Tassel, de Bruselas autentico manifiesto del estilo por varios motivos: - Libertad en la distribución interior sin largos pasillos - Primacía del hierro y la línea curva, tanto en la fachada como en los detalles interiores En la Casa Solvay (1895-1900) el gusto por la ondulación y la curvatura es exagerada. La Casa del Pueblo (1896-99) fue demolida en 1965-1966 tenía una amplia fachada curva de hierro y cristal, la escalera y todos los ornamentos muy cuidados. Destacaba el salón de actos con vigas curvas que parecían ceder por el peso de la techumbre y soportes inclinados que daban al espacio interior mayor amplitud y seguridad. Henry Van de Velde (1863-1957) Influyó determinantemente en Europa. Se inició en la arquitectura con la construcción de su propia vivienda y todo lo que en ella había: muebles, lámparas, alfombras, cortinas. Decoró en 1896 la tienda de un comerciante “L´art nouveau” de donde nace el nombre del nuevo movimiento.